El programa de Educación Prenatal y Preparación al Parto que imparto está basado en la Psicología Prenatal, y postula que el niño aún no nacido no es una masa de tejido en formación, sino un ser humano que se está desarrollando y que tiene también necesidades afectivas. Por eso se llama Educación Prenatal: no solo te preparas para dar a luz. La madre toma conciencia de su papel fundamental en el buen desarrollo físico y afectivo de su bebé.

La Preparación al Parto consiste en una gama de ejercicios tanto físicos como de respiración que permite a la mujer embarazada estar en condiciones que le permitan tener un papel activo y decisivo al momento de dar a luz.

Dentro del programa, la diferencia entre las primerizas y las multíparas consiste en darle a estas últimas un mayor apoyo respecto a las nuevas responsabilidades que enfrentarán al tener más de un niño, y ayudarlas a prever aquellas situaciones que pueden generarse a partir de tener al cuidado más de un hijo.

"Los estados de ánimo positivos generan niños que se sienten bienvenidos, y crecen con un desarrollo emocional más sano."

Dentro de nuestro programa, se establece que las madres comiencen desde el mismo momento en que saben la noticia del embarazo, ya que pueden ampliar el grado de conciencia de su rol como futura madre y la influencia positiva que pueden ejercer sobre su bebé.

Es de capital importancia que el hombre se sienta copartícipe de este proceso. La mujer debe ayudar y acercar a su esposo al proceso que ella vive, ya que al no llevar al bebé físicamente, en ocasiones puede sentirse desapegado y ajeno. Su compañera debe darle el lugar adecuado de su participación, ya que es en este momento cuando se establecen las pautas de las relaciones entre padres e hijos.

El papel del esposo participativo dentro de una labor de parto — que conoce plenamente lo que sucede físicamente con su esposa — ayuda sintiéndose en control, colabora sin ponerse nervioso, y su compañera recibe un apoyo afectivo que ayuda a que los procesos de parto sean más cortos y más favorables para el bebé.

El riesgo principal de la mujer que no asiste a estos programas es que le será mucho más difícil tener una parte activa en dar a luz si queda presa del pánico y el miedo al dolor.

Tu bebé se está formando todo el tiempo. Ambos, padre y madre, son importantes para ese bebé. Los estados de ánimo positivos generan niños que se sienten bienvenidos — y eso empieza desde adentro.