Cuando tenemos un bebé, este ha pasado los nueve meses de su desarrollo a nivel intrauterino disfrutando de las bondades que ese espacio posee. El útero proporciona un lugar lleno de nutrientes y de seguridad, donde se está formando a nivel físico, pero donde también el ambiente es seguro para ese ser humano en gestación.

Al nacer, cada ser humano llega a un mundo de estructura y de esfuerzos. Ya no le llega el oxígeno y el alimento de manera pasiva. Ahora tiene que hacer el esfuerzo de respirar por sí mismo y sentir toda la fuerza de la gravedad.

De igual manera que se comienzan a tener cambios a nivel físico, el ser humano goza de una plasticidad cerebral que no podemos desperdiciar. Aunque pensemos que están muy pequeños para aprender, la madre debe darse la oportunidad de establecer en él modelos y hábitos que han de perdurar para toda la vida.

"Lo predecible que debe ser el ambiente es la característica esencial que debes tomar en cuenta para que los hábitos se instauren en tu bebé."

Hablemos de los hábitos y de las rutinas en los niños pequeños. Todo gira alrededor del ambiente. Indiscutible es que no podemos descartar las condiciones inherentes y las características propias con las que ha nacido, pero la madre, sin prisa, puede irlo educando hacia los hábitos altamente necesarios que necesita ir instaurando en su recién nacido.

Dentro del discurrir de la vida diaria, podemos ir ayudándole a establecer las diferencias entre el día y la noche: haciendo la diferenciación a través de distintas actividades como no cantarle después que se despierte a altas horas de la noche, mantenerle una luz tenue, no hablarle, de manera tal que cuando se despierte en la noche para ser alimentado, pueda ir palpando que mamá no se comporta de la misma manera que durante el día.

Te puede servir de mucho irle hablando en la medida en que vas supliendo las diferentes necesidades que tiene: al cambiarlo de ropa, cuando le cambias los pañales, al alimentarlo, o simplemente cuando está tranquilo y tiene necesidad de jugar y descubrir.

Para que ciertas conductas y hábitos se instauren en tu bebé, debes hacerlo de manera repetitiva. Parecería muy aburrido en principio, pero verás que a medida que pasen las semanas, los hábitos de alimentación y de descanso irán pautando su comportamiento, haciendo de la vida diaria algo mucho más llevadera y reconfortante para ti.

¡Adelante! Que es mucho lo que puedes hacer por ayudarte a ti misma y a tu bebé recién nacido.