Soy Ana María Pellerano. Psicóloga clínica, mentora y madre. He dedicado mi vida profesional a entender qué hace que una familia florezca — y a sostener, con presencia y técnica, a quienes quieren intentarlo.
Empecé mi consulta clínica en 1993, cuando en República Dominicana apenas se hablaba de crianza respetuosa. Trabajaba con adultos en procesos terapéuticos y, una y otra vez, las historias volvían a la infancia: a cómo fuimos vistos, escuchados, sostenidos.
Esa observación me llevó a especializarme en familia y desarrollo infantil temprano. Estudié con la Sociedad Adleriana en Filadelfia, hice una formación intensiva en Harvard sobre apego y trauma, y más tarde encontré en la terapia de bosque una manera de cerrar el círculo entre cuerpo, naturaleza y vínculo.
Hoy combino clínica, mentoría y consultoría a colegios. Mi trabajo es el mismo de siempre: ayudar a una persona — o a una institución — a encontrar su forma propia de criar y cuidar.
Una formación clínica rigurosa, complementada con escuelas humanistas y prácticas somáticas. Una mezcla deliberada de evidencia y sensibilidad.
El método Retoños entiende la crianza como un sistema de capas que se sostienen unas a otras. No se puede pedir a un niño lo que no es posible para el adulto que lo acompaña.
Primero el cuidador. Trabajamos autorregulación, historias propias de crianza y la forma en que se reactivan al criar.
Reconocer al niño que tenemos delante: su temperamento, su etapa, sus necesidades reales versus sus comportamientos visibles.
Acuerdos de pareja, hermanos, abuelos, rutinas: el ecosistema donde el niño crece todos los días.
Colegio, barrio, naturaleza, cultura. La familia no cría sola: cría en un mundo que también la cría a ella.
Cada familia trae una sabiduría propia. Mi trabajo no es entregar respuestas, es ayudar a destaparlas.
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